Spanglish: cocinando entre español e inglés

Spanglish: cocinando entre español e inglés

Nueva York siempre ha sido un punto de encuentro. Una ciudad donde se viene a probar suerte, a demostrar talento y a encontrar escenarios más grandes. Aquí están algunas de las cocinas más influyentes del mundo, y también una de las comunidades puertorriqueñas más importantes fuera del archipiélago.

En ese cruce entre identidad, cocina y diáspora ocurrió Spanglish, una cena presentada en Platform by The James Beard Foundation, el prestigioso espacio culinario donde algunos de los chefs y proyectos gastronómicos más importantes del momento presentan su trabajo.

La chef puertorriqueña Monti Carlo celebró allí el lanzamiento de su nuevo libro Spanglish, acompañada por los chefs puertorriqueños Giovanna Huyke, Carlos Portela, Manolo López, Pedro Álvarez y LP O’Brien.

Más que una cena, fue una celebración de lo que significa cocinar puertorriqueñidad lejos de Puerto Rico.

Con cámara en mano, me pasé por la cocina mientras se preparaban platos que mezclaban memoria, técnica y diáspora. Todo sucedía a fuego lento: muchas manos trabajando a la vez, conversaciones cruzadas en español e inglés, música de fondo y el movimiento preciso de quienes entienden que cocinar también es narrar una historia.

Cada chef tenía una misión específica, pero todos parecían responder a algo más grande: construir una experiencia que hablara del país desde los sentidos. Porque en estas cocinas no solo se cargan ingredientes; también se carga una historia personal, una trayectoria y una forma de representar a Puerto Rico frente al mundo.

Y entonces llegan las reacciones alrededor de la mesa:
“This is sooo good!”

Pero detrás de esa frase hay algo más profundo. Están los sabores con los que crecimos, reinterpretados desde la experiencia migrante. Está el recuerdo del sofrito, del arroz, de las reuniones familiares, pero también el presente de quienes viven entre idiomas, ciudades y nostalgias.

Así también se hace país. Desde la comida reclamamos identidad, compartimos memoria y construimos comunidad. Comer juntos sigue siendo una de las maneras más íntimas de reconocernos. La comida alimenta, sí, pero también une, conecta y celebra. Y eso precisamente explora Spanglish.

El libro de Monti Carlo funciona como una carta abierta a los puertorriqueños “de aquí y de allá”. El aquí puede ser Nueva York. El allá, Puerto Rico, y viceversa. Pero entre ambos existe un territorio emocional compartido donde convivimos entre el español y el inglés, donde a veces cambiamos de idioma para poder explicar una sensación o para sentirnos entendidos.

Ese spanglish cotidiano —que para muchos es simplemente sobrevivencia cultural— aquí se convierte en lenguaje culinario. El libro reúne recetas, memorias y experiencias atravesadas por la vida diaspórica. Pero también propone algo más amplio: entender que no existe una sola manera de ser puertorriqueño. Tal vez ahí está la verdadera riqueza del intercambio cultural; en cocinar entre dos idiomas y aún así reconocer el sabor de casa.

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